Por Benito García Soto.-

Te invito -querido lector- a que realicemos un ejercicio de reflexión. Me gustaría que imaginaras que hace treinta y dos años en el proceso de constitución de la Región, se hubiera adoptado la sabia decisión de configurar la administración del territorio en las provincias de Murcia y Cartagena en la Región del Sureste Español. Las complejas circunstancias que se vivieron en el 2013 no serían óbice para que:

  • Se habría constatado con más firmeza, en el Congreso y Senado, la tradicional carencia de agua en el Sureste Español y el excelente uso que hacemos de ella.
  • La estación de ferrocarril de Cartagena distaría unas 2 horas y 20 minutos (duración actual del recorrido Málaga-Madrid), en lugar de las actuales cinco horas (distancia Málaga-Madrid: 537 km; distancia Cartagena-Madrid: 456 km).
  • No se viviría la zozobra de la amenaza de desaparición de un Hospital General que atiende el Área de Salud nº 2.
  • Nos podríamos desplazar a través de un carril-bici entre unas poblaciones establecidas en la gran llanura litoral que desde las sierras se extiende hasta el mar.
  • El más antiguo monasterio medieval del Sureste -el de San Ginés de la Jara- no habría sido incluido por Hispania Nostra en la “Lista roja de patrimonio en peligro”.
  • El alumnado aprendería en los centros educativos que los molinos de viento son auténticos monumentos que honran la inteligencia y el esfuerzo de nuestros antecesores por extraer aguas subterráneas en un campo de secano.
  • Se habrían revalorizado las ancestrales Salinas, Minas, Pozos, Aljibes, Torres Vigías –e incluso el Anfiteatro Romano que proyectaron recuperar Ballester y Berrocal en el año 2000-.
  • El CEHIFORM y el Museo Regional de Arte Moderno -incluyendo la colección Marifí Plazas- serían una bella realidad y estarían en ubicaciones bien habilitadas.
  • La investigación y gestión medioambiental habrían atendido un tema de gran interés: la mejor laguna salada de Europa gozaría de una actividad sostenible.
  • Un histórico puerto de Castilla hacia el mundo, Cartagena, estaría perfectamente comunicado con el Mediterráneo Occidental; y -a través de FERRMED- formaría parte de la red comercial europea.
  • Para citar ejemplos de la arquitectura española del S. XVIII, los libros escolares mencionarían las más grandes obras públicas de ese siglo: el Real Arsenal de Cartagena -único de los grandes arsenales españoles que no está declarado BIC- o el Hospital Naval del Mediterráneo -hoy sede de la UPCT-.
  • Los automotores de tracción diesel de FEVE habrían comunicado todos los municipios de la comarca natural del Campo de Cartagena.
  • Numerosas instituciones/asociaciones, grandes empresas de seguros, de distribución comercial, colegios profesionales, medios de comunicación… tendrían una sede en cada territorio provincial.
  • La organización de la gran institución ferial de la comarca -IFEPA- no albergaría preocupaciones sobre una competencia desleal dentro del ámbito regional.
  • Un descentralizado servicio de formación y orientación profesional habría dirigido los cuantiosos fondos europeos recibidos, hacia la formación para el desarrollo de las potencialidades climáticas, agrícolas, ganaderas, industriales, pesqueras, comerciales, administrativas y culturales.

Si en estos años hubiéramos estado organizados en dos provincias -Murcia y Cartagena-, esta Región no ocuparía el último lugar en la escala de concienciación regional entre todas las autonomías españolas (encuesta-CIS; 2013). La Asamblea Regional no habría sido incendiada en el año 1992 -un año después de su recepción-, durante las manifestaciones contra la crisis industrial de la ciudad. Todos la habríamos percibido como un parlamento que nos representaba justa y proporcionalmente.
Para mejorar la gestión de ciertas regiones costeras españolas, en 1799 se crearon las provincias de Asturias, Málaga, Alicante, Cádiz, Huelva y Cartagena. Más de dos siglos después, las cinco primeras siguen vigentes y todos aceptamos que cumplen los objetivos que sugirieron su creación. En 1927 la existente provincia de “Canarias” fue estructurada en dos: “Tenerife y Las Palmas” -claro ejemplo de biprovincialidad, tan favorable para ambas-.
En beneficio de todos… debe incluirse en la inminente reforma del Estatuto de Autonomía de la CARM, el objetivo de la Restitución de la provincia de Cartagena. Si nuestros representantes políticos así lo hacen, podrán ser considerados los auténticos refundadores de una Región cargada de futuro.

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